martes, 1 de marzo de 2011

El templo antiguo (Poema)



Aún permanecen en pie los contrafuertes,
La amalgama antigua de la tierra apisonada y sus bases;
Como infatigables cíclopes sosteniendo,
el pórtico del sueño de los ángeles al cielo.

En la desierta explanada,
Erigiendo la estatura de sus muros inclaudicables,
se alza la antigua iglesia de los Callejas irrrumpiendo
 como una nave imposible entre los cerros desnudos;
como un último espejismo de los paramos solitarios.
Más ninguna imagen se sostiene
en los espacios  desolados del templo antiguo:
Solo dos lápidas solitarias en su mármol enmohecido,
recuerdan el orgullo de estos nombres olvidados,
Mientras el gorjeo inclemente de las palomas
alfombrando van de desechos
 el noble piso de la nave ensalzada;
Adentro, es el eco del viento el que atraviesa
 esta habitación en su penumbra fenecida,
Y desde el púlpito adormecido,
como una última plegaria colgando,
un solitario candelabro parece anunciar
la tarde solitaria de los caminos abandonados.
¿Dónde el tiempo se llevó la multitud de fieles y las preces?
Tantos coros de voces, tanto incienso derramado
por los hondos pasillos del alma y su consuelo
Y ahora, en la soledad de las horas,
Solo detrás del silencio
una apagada lámpara parece recordar,
La persistencia enmohecida de la fe perdida.

                                      Guillermo Pizarro Vega

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