martes, 28 de diciembre de 2010

Poema para nutrir nuestro espíritu

 ¡Amigos y amigas!... les relato un poema para  nutrir nuestro espíritu, que es muy a propósito para estas épocas de esta fiesta de navidad… nos invita a ser mejores personas.
Está inspirado en diversas frases que he seleccionado, de distintos pensadores y de mi maestro de yoga; las cuales las he unido y relacionado con la viticultura. Es parte de mi libro Las Súplicas de las Parras, editado y en diagramación; trata de Las Súplicas de las Parras, para que seamos más aplicados en desarrollar una viticultura más armoniosa y limpia,  uniendo la poesía con la técnica vitícola… nos dice que debemos estar ordenados y armonizados  para  lograr superiores productos… ser mejores personas.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Nosotros y la lectura.

Han transcurridos varios meses desde que aparecieron en la prensa nacional, los resultados de una encuesta respecto del nivel de lectura de los chilenos. ¿Resultado? El 60%... ¡escuche bien!... el 60% de los chilenos confesó NO HABER LEÍDO SIQUIERA UN LIBRO EN EL ÚLTIMO AÑO. Este porcentaje, absolutamente mísero, comparado con los niveles de lectura que exhiben países desarrollados como Francia, Inglaterra, Alemania, Japón y otros, nos deja en vergonzosa posición ante la comunidad internacional. ¿Sabía usted que en estos países, las estadísticas muestran como promedio que cada ciudadano lee… ¡diez libros en un año!? Es decir, un factor clave para alcanzar un nivel de país desarrollado lo constituye la lectura.

martes, 14 de diciembre de 2010

Los Jinetes


Fue hasta la cocina y revolvió lentamente la olla con la cuchara de palo. Desde un rincón la observaba la abuela, inmóvil, los ojillos hundidos en las cuencas y una gran verruga cubierta de vellos en el mentón.

La mujer salió un momento a la puerta y miró hacia el camino de de la quebrada observando el grupo de jinetes que aún no se perdía entre los árboles. Sentía crecer la angustia como un puño, retorciéndole la boca del estómago. Luego, dando un suspiro, volvió a entrar secándose las manos en el delantal.

− ¿Quiénes son mamita? - preguntó su hija mayor con timidez. Era una niña larguirucha con la cara llena de pecas.

La mujer se encogió de hombros y continuó sus labores. Todos sus movimientos eran precisos, casi mecánicos: el mantel sobre la mesa, una ojeada a la olla en el fuego, los platos, las cuchillas, la jarra con el agua.

− ¿Quiénes eran esos hombres mamita? - volvió a preguntar la niña.
− Unos hombres, hija...
- ¿Y que querían?

Nuevo encogimiento de hombros.

− Ver a tu papá.

lunes, 13 de diciembre de 2010

¡Por Dios que está malo este mundo, no?

A menudo reflexiono en que clase de planeta vivimos.

Porque aunque tengamos la suerte de residir en una ciudad pequeña y pacífica como Ovalle, es inevitable contaminarse con lo que ocurre en el resto del mundo.

Recuerdo hace unas semanas al locutor que leía los titulares de un noticiero de televisión.

Era algo así, se los juro:

“Coche bomba da muerte a cincuenta personas en mercado de Bagdad. Cinco de las víctimas son niños”.

“La población de Memphis, Estados Unidos, se prepara para recibir al huracán Rita, el más destructivo que registra la historia del país. Doscientas mil personas evacuadas y doce muertas a su paso por el Caribe”.

“Terremoto en Pakistán deja un saldo de doscientos muertos. Se teme que el número de víctimas pueda aumentar cuando se tenga reportes de aldeas del interior del país devastadas por el sismo y que aún permanecen incomunicadas”.

“Autoridades de salud advierten al país que debe prepararse para una pandemia por la fiebre aviar. Fuentes…”

A estas alturas, la Gorda, mi esposa, ordena imperativa:

- ¡Por favor… ¿porqué no apagas esa cosa?