Han transcurridos varios meses desde que aparecieron en la prensa nacional, los resultados de una encuesta respecto del nivel de lectura de los chilenos. ¿Resultado? El 60%... ¡escuche bien!... el 60% de los chilenos confesó NO HABER LEÍDO SIQUIERA UN LIBRO EN EL ÚLTIMO AÑO. Este porcentaje, absolutamente mísero, comparado con los niveles de lectura que exhiben países desarrollados como Francia, Inglaterra, Alemania, Japón y otros, nos deja en vergonzosa posición ante la comunidad internacional. ¿Sabía usted que en estos países, las estadísticas muestran como promedio que cada ciudadano lee… ¡diez libros en un año!? Es decir, un factor clave para alcanzar un nivel de país desarrollado lo constituye la lectura.
El problema en Chile es que prácticamente nadie lee; sin embargo, todos aspiramos o anhelamos formar parte del primer mundo; aquellas naciones desarrolladas y cultas que marcan la tendencia en arte, economía ciencia, etc.
La verdad, es que yo no veo por dónde lleguemos a ese nivel de cultura y desarrollo si no se mejoran en un breve plazo estas bochornosas cifras de ni siquiera un libro al año.
Los resultados de nuestras carencias, nuestro pobrerío idiomático, saltan a la vista una y otra vez. En el caso de la educación: cada vez que se mide la calidad de ésta por algún parámetro nacional o extranjero, los resultados, según mi modesta opinión, son para echarse a llorar. Aunque algunas autoridades batan palmas porque tal o cual colegio elevó en uno o dos puntos los resultado del año anterior. A mí parecer, el gran escollo a superar para mejorar nuestros niveles educacionales, y por lo tanto de desarrollo, lo constituye el impulsar con una visión realista, certera y eficaz una campaña masiva para lograr que el chileno de todo estrato social lea.
Usted me dirá, ¿por qué es tan importante leer? Vamos a detallar muy brevemente algunas de las ventajas y maravillas de la lectura:
*La lectura desarrolla, entre otras, la imaginación. Y la imaginación, según lo dejó dicho uno de los genios, el físico Albert Einsten: la imaginación empuja el desarrollo de la inteligencia.
*La lectura mejora ostensiblemente la ortografía y la redacción; habilidades en la cuales los chilenos tenemos mucho que aprender.
*La lectura perfecciona e incrementa nuestro lenguaje. Es decir, usamos más palabras, por lo tanto la comunicación se hace más diáfana y elaborada, más culta.
*La lectura, y esto lo saben muy bien los profesores, aumenta la capacidad de aprendizaje: Los alumnos que leen tienen mejor rendimiento que aquéllos que no lo hacen.
*La lectura desarrolla la capacidad de pensar, la capacidad de concentración.
*La lectura entretiene y educa. Amplía los horizontes del individuo permitiendo que se ponga en contacto con otros lugares, otras gentes y costumbres.
*La lectura aumenta el bagaje cultural; entrega información, conocimientos. Cuando se lee se aprende…
Como usted ha leído, las ventajas de la lectura son innumerables, y eso que apenas hemos comenzado a hablar de ellas.
Sin embargo, estamos viviendo una época donde se le da mayor importancia a la imagen y al sonido, representados éstos por Internet, el cine, la TV. y la radiofonía. Lo cual, indudablemente, también es un progreso, y tienen estos medios una ventaja sobre el libro y la lectura. Esta ventaja está en la inmediatez de la noticia, en la imagen y el audio que la refuerza. Pero, ¡reiteramos! nada supera el papel que desempeña la lectura en el crecimiento del intelecto, del lenguaje, de la capacidad expresiva, de análisis y pensamiento. Como usted entenderá, tampoco se trata de ser un extremista del lenguaje y la lectura, obviando las otras formas actuales de comunicación y aprendizaje. Se trata de reconocer en el hábito de leer el indudable progreso que dicha actividad mental produce en una sociedad.
Para terminar, reproduzco algunos segmentos de una ponencia que el escritor argentino Mempo Giardinelli leyó en un ya mítico congreso internacional de escritores realizado en Chile: “No hay peor violencia cultural que el proceso de embrutecimiento que se produce cuando no se lee. Una sociedad que no cuida a sus lectores, que no cuida sus libros y sus medios, que no guarda su memoria impresa y que no alimenta el desarrollo del pensamiento, es una sociedad culturalmente suicida… Que una persona no lea es una estupidez, un crimen que pagará el resto de su vida. Pero cuando es un país - o un continente - el que no lee, ese crimen lo pagará con su historia, máxime si lo poco que lee es basura, y además la basura es la regla en los grandes sistema de difusión masivo.”
Sin lecturas, vamos como en los tangos: “Cuesta abajo en la rodada”. O si usted prefiere: “Lo mismo un burro que un gran profesor”.
Wilfredo Castro.
Escritor.

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